Don Gregorio

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¿Eres de Nizao?

 Recibimos por email esta interesante nota que compartimos con ustedes:

"¿Eres de Nizao? Si tu repuesta es afirmativa, es muy probable que tú y yo tengamos las mismas preocupaciones.  Vivo en esta pequeña extensión de terreno, gran parte cultivable, muy fértil, otra parte, la mayor de ella, montañosa. Tenemos un río y playas de gran atracción. Tenemos tantas cosas. Sin embargo, seguimos en el atraso.

Hace más de siete años Nizao votó mayoritariamente por un joven que le devolvería la dignidad. Así pensaba la gente que votó por él, sin embargo, el joven le falló. Le volvió a dar la oportunidad cuatro años más tarde, y Nizao se decepcionó.

El actual síndico ha sido un fiasco. A pesar de haber recibido un promedio de 20 millones de pesos por año, durante más de siete años, el síndico de Nizao no ha comprado un camión para recoger la basura. El ayuntamiento de Nizao sólo tiene dos camiones comprados por  los dos síndicos de los periodos anteriores a pesar de que estos dos nunca llegaron a recibir cuatrocientos mil pesos en un mes.

¿Qué ha hecho el síndico de Nizao con los más de 120 millones de pesos que ha administrado en menos de 8 años? Dónde está ese dinero? Nadie lo sabe.

Es tiempo de que Nizao cambie. No votes por quien no sabe, ni puede, ni quiere administrar bien los recursos del pueblo. El Cambio Va.

Yo nací y crecí en Nizao. Recuerdo que siempre me decían que Caniquín, Rosendo y otros eran jóvenes músicos que enorgullecían a su pueblo (Nizao) cuando con mucho fervor tocaban en la banda de música.

Cuarenta años más tarde, sólo queda la nostalgia. Aunque corresponde a  la sindicatura promover los eventos culturales, Nizao carece de un Síndico que se interese en esos asuntos. No hay una banda de música aquí.

El ayuntamiento de Nizao no tiene un encargado de asuntos culturales. No hay un departamento ni de cultura ni de deportes. No se ha comprado un solo libro para las cuatro paredes de la mal llamada biblioteca (que más bien parece una letrina).

Pregunten, por si eso fuera poco, si se resuelven los asuntos básicos, como la limpieza de las calles (Nizao es en sí un basurero) y de promoción de la sanidad ambiental (¿Han observado el matadero municipal?).

 Y para no cansarle compueblano mío: ¿Sabes que aun agotado el terreno del cementerio municipal, en lugar de invertir en agrandarlo, comprando un pedazo de tierra, se gastó más de un millón de pesos en el parqueo del cementerio y la pared frontal?

 Vota por algo mejor. Dile no a la mediocridad
Tu amigo Gonzalo Gómez

Posdata: Pregúntale a la gente y sabrás que ése es el sentir, la percepción y la realidad objetiva de Nizao.  Mira a tu alrededor."

Gian

Hace un año que estoy escribiendo estas notas y no termino. Déjame decirte que sé muy bien que te enojabas cuando se hablaba mal de Juan Bosch, y yo lo hacía, no porque me caía mal el caudillo vegano, sino por verte a ti, transpirar fuego por tus pupilas y por tu cara seca, como siempre la tuviste: de niño que nunca envejeció. Te quedabas mudo cuando te preguntaba qué buscabas en el PLD si tú no eras circulista  ni te gustaba andar leyendo libritos de política.
Luego me sonreías y me molestaba cuando me decías: “Porque el PLD es el único lugar seco en éste pantano de inmundicias”. Así lo decías, embarrándonos a todos los demás, pero como todo un poeta. Porque también eras eso: un escribidor de garabatos, dibujante de ideas y pintor de ilusiones. Ojalá no se hayan perdido tus poemas. Yo aún conservo los que publicaste en el periódico El Municipio.

Aun me rio cuando me acuerdo de lo que hizo Antonio Malaga: que iba de la capital hacia Nizao en su camioneta y por ahí, por donde está hoy la Cárcel de Najayo, vio a un loco que iba caminando por la calle y lo subió a la camioneta. Lo llevó a Nizao y le dió de comer en su restaurante Hermer. Lo vistió, le dió cervezas, y al atardecer, al volver hacia la Capital, lo dejó en el sitio donde lo encontró. Hablabamos tanto de eso que un día Loco Manso se enojó con nosotros.

No te preocupes por nosotros, pues tú no nos debes nada. Más nosotros te debemos que nos haya  enseñado la lealtad a los amigos, a amar las artes, a no permitir que los problemas nos hagan bajar la guardia. A perseverar. A compartir los conocimientos, como cuando abriste esa escuela de dibujo en la escuela Aliro Paulino con Johnny Segura, con esos modelos de yeso como los que están en la Escuela Nacional de Bellas Artes, nuestra escuela adorada.

Yo sé que no te gusta que te lo menciones, pero aun me acuerdo de cuando desesperado acudiste a mí para que arreglara el letrero del bar de Miriam, en Don Gregorio, pues escribiste ‘Paraizo’, y Glovis Reyes andaba como loco contigo por ese error. Aun así, hiciste varias banderolas cuando Glovis aspiraba por primera vez a diputado en 1986.

Aun siento el calor en mi espalda de ese sol capitalino que todo lo derrite, allí, en la pared de Almacenes Caracas; en el techo del Supermercado Dragón de Oro; en Sebelén Bowling Center cuando era sólo una excavación llena de barro y un tráiler donde vivían unos haitianos; en el Supermercado Gigante por allá en  la avenida Charles de Gaulle, o las banderolas de la Zona Colonial.  De la calle Sánchez esquina Malecón recuerdo al vendedor del triciclo despescuezando los cocos con su machete afilado y los pescadores empinados en las rocas hasta que sus figuras se perdían en la oscuridad de las olas al anochecer, cuando el Malecón se transformaba, como vedetto, en prostituta. Entonces caminaba yo, rumbo a mi trabajo en el Listín Diario, pero antes paraba en el estudio de Johnny, detrás del antiguo local de la Universidad Santo Tomas de Aquino, a hablar.

A Guillermito lo vi en la parada de las guaguas de Nizao, en la Duarte, y me preguntó por dos personas: por ti y por mi tío Carú. Nunca te lo dije porque después de eso, cuando te vi, estaba tan alegre de que consiguieras ese trabajo en la ODC y de verte en esa camioneta grande de funcionario público, que se me olvidó. Te invité a pasar y tú, como siempre, me dijiste que no porque andabas de prisa. Sin embargo, hablamos casi dos horas frente a mi casa y me presentaste a tus hijos ya grandes, más grandes que tú, que si no fuera por tu cara de niño viejo, no los reconocería.

Con Johnny me sentaba a murmurarte, pues como todo amigo celoso, tenemos la debilidad de querer que los amigos vivan sus vidas de acuerdo a nuestros parámetros. A él le dolía algunas cosas que tú hacías y se quejaba de que te decía que no afanaras tanto y tú no le hacías caso, porque Johnny es tu amigo de verdad.

El día de Año Nuevo me dijeron  que te habías ido y pensé que era un chiste. Me dijeron que fue jugando con uno de tus niños y no lo creí. Me dijeron que fue en tu casa en  Santana y no sabía que te habías mudado.  

Gian, a Daniel Pineda lo vi en el cementerio el 4 de enero y me quiso hablar. Le saludé pero no hablé con él, pues no quise que señalara tu sepultura.

Dr. Eduardo Valdez
Dr. Manuel Eduardo Valdez Guerrero, padre de la oftalmología dominicana, fundador de la Sociedad Dominicana de Oftalmología, del Servicio de Oftalmología del Hospital Luis E Aybar (El Morgan), la residencia de oftalmología de dicho hospital, el banco de corneas dominicano, y otros innumerables logros más.

sample imageEl 22 de Julio de 1967 fue electo primer presidente de la ent6nces recién fundada Sociedad Dominicana de Oftalmologia.

Padre, esposo, abuelo, tío y familiar entrañable, joven aun y lo será eternamente por mantener la mirada al futuro y por su incansable fábrica de sueños que no cesan ni a pesar de los años ya vividos.

Condecorado con la Orden de Duarte Sánchez y Mella en abril del 2009, como reconocimiento a su labor altruista en la medicina, y otorga su nombre al CECANOT que ahora es conocido como el Centro Cardio Neuro Oftalmológico y de Trasplante Dr. Manuel Eduardo Valdez Guerrero. Merecidísimo reconocimiento que debe marcar la pauta a seguir por los hombres dominicanos de bien. El legandario médico lleve 51 años en ese hospital.

El Cecanot rinde un servicio ultramoderno al país y construye una unidad psiquiátrica y es un sueño hecho realidad gracias a la gran visión del maestro Manuel Eduardo Valdez Guerrero y el interés del presidente Leonel Fernández de que el pueblo reciba la medicina del siglo XXI.

El Dr. Manuel Eduardo Valdez Guerrero nacio en Nizao, hermano de Fedrico valdez (Fillo) y de Juan Antonio Valdez, y como amante a su pueblo, construyo una casa a la orilla de la playa donde cada sabado ofrecia consultas gratis a los interesados y regalaba lentes. Esta practica la dejo de realizar cuando fue entrando en edad.

Eduardo Valdez es un compueblano meritorio, un heroe nacional que con su labor altruista a salvado a miles de dominicanos, y un ciudadano que merece nuestra admiración y respeto.