Necesitamos un plan de desarrollo a largo plazo

Ningún país se desarrolla con planes de cuatro años. Ni siquiera Estados Unidos se ha podido recuperar en ese periodo. La Republica Dominicana debe copiar de los países desarrollados la práctica del continuismo en las ejecuciones del estado.  No podemos progresar si el gobierno X empieza la construcción de una carretera y el gobierno Z viene y la paraliza porque entiende que se debe hacer otra cosa. Tampoco podemos progresar si el gobierno X empieza esa carretera, no porque sea una obra prioritaria, sino porque entiende que debe favorecer a unos ‘amiguitos’ para que ‘se ganen unos chelitos’.  Si queremos progresar, debemos planificar en consenso con todas las fuerzas políticas y productivas de la nación un proceso de desarrollo de diez a quince años, empezando por la educación, el sistema, el aparato productivo, y por ultimo las infraestructuras. En otras palabras, planificar como mejorar los niveles de educación para así tener una ciudadanía que piense a conciencia y que no ‘sueñe con pajaritos preñados’. Modernizar nuestro sistema político-económico, haciendo que nuestras instituciones sean más fuertes y que las leyes las respeten todos. Un país que se desarrolla es aquel que se empeña en hacer lo que sabe hacer y lo hace bien. Explotar nuestro potencial para así crear más fuentes de empleo. Lamentablemente aquí, cuando se invierte en un sector es porque se abandona el otro, y no debe ser así. Teniendo estos factores en funcionamiento, tendremos, por consiguiente, un país más organizado y más bello.

¿Cuan importante es nuestra decisión?

Cuando uno toma decisiones que impactan nuestras vidas, es necesario sopesar bien antes de tomarlas, pues un minuto alegre puede convertirse en una amargura para toda la vida.

Votar es una decisión importante, pues con ello no solo contribuimos a la elección de un nuevo presidente para los próximos cuatro años, sino que también estamos sellando nuestro futuro, no para el próximo cuatrienio, sino que podríamos embargar nuestro porvenir por los próximos diez o veinte años. La decisión que tomó el pueblo dominicano en 1930 le perjudicó por los siguientes 30 años. La decisión tomada por los dominicanos en 1966, influenció el transcurso de los próximos 12 años. La decisión tomada por los dominicanos en 1978 nos trajo una nueva era democrática.

Estas elecciones del 2012 son importantes, pues en ella vamos a decidir, no solo quien será nuestro presidente por los próximos cuatro años, sino también por el futuro de la nación dominicana, lo que le dejaremos a nuestros hijos y nietos, y lo que viviremos nosotros en estos últimos tiempos. Por ello debemos analizar que es lo que realmente nos conviene y votar con la conciencia. Tenemos a un partido oficialista que pretende mantenerse en el poder con un candidato que por segunda vez va a unas elecciones generales. El partido oficial lleva como carta de representación las construcciones de grandes elevados en la capital dominicana, un sistema de trenes urbanos (Metro), y otras obras que le adornan su ‘pedigrí’. Pero también enfrenta, en medio de la campaña electoral, acusaciones de corrupción las cuales parece no haber la voluntad para enfrentar, exceso de poder, quejas sobre la inseguridad publica que arropa el país, y el auge del narcotráfico del cual las autoridades competentes parecen no tener forma para controlar, entre otros. A esto se le suma el escandalo en que se ve involucrada la Primera Dama de la Republica y candidata vicepresidencial del partido oficialista.

Por otro lado tenemos a la oposición, encabezada por un ex-presidente de la republica, quien al final de su mandato quedo con un nivel de rechazo altísimo, y que ha renacido de sus propias cenizas como el Ave Fénix, y quien promete sacar al país adelante y por un rumbo diferente por el que lo esta llevando el gobierno actual. También tenemos unos candidatos minoritarios que, aunque poseen buen discurso, carecen de una maquinaria electoral para llegar al poder, por lo que las elecciones estarán polarizadas entres estos dos candidatos: Danilo el oficialista e Hipólito el opositor, y a la hora de echar nuestros votos, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Queremos que las cosas permanezcan así como están ahora o queremos que el país cambie?

El dominicano vota por partido mas que por propuestas de gobierno, y eso ha contribuido, además de otros múltiple factores, a que nuestra sociedad este como esta hoy. Sin embargo, no estamos obligados a que las cosas permanezcan así. El pueblo dominicano debe aprender a votar a conciencia; a analizar y comprender la importancia de su voto; a que ya no sea visto como un miserable a quien se le da dos pesos cada cuatro años para influenciar su voto. Necesitamos más que eso. Necesitamos que se gobierne para las mayorías, que se sea transparente en el manejo de la cosa publica, que se corrija la desigualdad salarial y los privilegios de estado, pues no se concibe que un funcionario del gobierno (que debería ser un SERVIDOR y no un SERVIDO) reciba un salario de un millón de pesos mensuales mientras que el salario de un policía es de solo 5000 pesos mensuales. Eso es lo que debemos detener, pues los ladrones ya no pueden seguir robando. Necesitamos un cambio de gobierno ya, y necesitamos también, recuperar los bienes robados y procesar a todos estos señores que llegaron pobres al gobierno y hoy ostentan bienes que no pueden justificar. El pueblo no puede seguir apoyando a ladrones salvajes que solo piensan en sus bolsillos. No seamos cómplices de la corruptela.

Un elefante blanco

Los Estados Unidos de Norteamérica tiene una población de 308 millones de personas distribuidos en su territorio de unos 10 millones de kilómetros cuadrado. El gobierno de este país es uno de los más poderosos del mundo en cuanto a su eficiencia y funciona con 15 departamentos o ministerios, como le llamamos en la Republica Dominicana. Y funciona. Todas las actividades gubernamentales están distribuidas en esos 15 ministerios y no se escapa nada. El gobierno norteamericano controla todo, en el amplio sentido de la palabra. Hay regulaciones para todo y para todos, hasta para tu remodelar tu casa tienes que sacar un sin número de permisos; y de no hacerlo, al nomas clavar un clavo ahí están los inspectores. A eso se le llama eficiencia, con sus defectos por supuesto, pues no hay nadie perfecto en esta vida.

Hago esta referencia, porque analizando nuestra situación dominicana, llega uno a la conclusión de que nuestro gobierno es demasiado grande para el tamaño y los ingresos de nuestro país. Republica Dominicana es 201 veces menor en territorio que los Estados Unidos y su población es 30 veces menor, pero tiene siete ministerios más. El gobierno dominicano es un elefante blanco ¿Para qué hacer crecer el gobierno si la calidad de vida de los dominicanos empeora cada día más? No son más ministros los que necesita la republica, es eficiencia. Por ahí se debe partir, no acusando a los ayuntamientos por el ‘crecimiento desproporcionado’ de los pueblos. Esos cinturones de miseria que arropan a cada comunidad hoy día, si a eso se refiere, son creados por la ineficiencia del gobierno de garantizar las necesidades básicas de la población porque los intereses personales de la cúpula gubernamental son más importantes que el bienestar del pueblo.

La proliferación de los cinturones de miseria es responsabilidad del gobierno. La gente tiene que vivir y lo hacen en las circunstancias que les ofrezca la vida. No todos tienen la suerte de ir a la universidad y graduarse de abogado, ni de haber nacido con el pan debajo del brazo. Para muchas personas, su única riqueza son sus brazos y la esperanza de que algún día el gobierno se acuerde de que hay 10 millones de indigentes a los cuales hay que garantizarles las necesidades básicas –salud, alimento, educación y techo. No regalárselos, sino proporcionar las facilidades para que estos puedan hacerse de ellos mediante el trabajo justo, sin que nunca se les  sojuzgue su dignidad y condición humanas. Ellos, a quienes les duele el tener que hacer sus casuchas a orillas de las cañadas y regolas, les importa que sus hijos vomiten agua al medio día, mientras que los miembros del Comité Político del partido gobernante no encuentran bancos vacios para guardar sus riquezas, cuando deberían de aplicar la austeridad, honestidad en el manejo de los fondos, para sacar al país de la miseria; porque esta miseria está volviendo loca a la gente. Eso de verdad que duele, y duele profundamente.

En esto debemos estar claro, y todo aquel que se auto determina o auto proclame defensor del pueblo, debe de izar esta bandera y no otra; debe de utilizar sus medios para clamar por ese pueblo sufriente, no para defender a un gobierno de corruptos, indolentes, amigos de lo ajeno, funcionarios que negocian con el narco, que no pagan la luz, una primera dama con un presupuesto sin límites para hacer politiquerías usurpando las funciones de los taaantos ministerios que nos gastamos, y un presidente que parece que le importa un pito (hasta prueba en contra, pues todos los funcionarios que han sido señalados con anomalías en sus funciones, han sido luego promovidos o n o removidos). Pero ante todos estos agravios, sacamos tiempo para criticar a los ayuntamientos que son también víctimas de la indolencia del gobierno.

Debemos de ser coherentes en nuestros planteamientos para ser respetados, porque quien no se respeta así mismo, no puede exigir respeto a los demás.