Las zancadillas y el maleficio sureño

La batalla es dura, fuerte. Danilo Medina tiene que luchar contra el PRD unido y un Hipólito rejuvenecido, que por cierto no son sus únicos contrincantes. Tiene que luchar también contra el líder de su propio partido que le ha puesto un millón y una zancadillas para que no llegue parado a las elecciones. Primero, los intentos de reelección con él, que fueron truncados por la oposición y por la sociedad civil. Luego la re-elección sin él que fue descartada porque los números no cuadraban. Entre una y otra también se suma la estampida malévola de los partidos que fueron aliados al PLD en las pasadas elecciones presidenciales, quienes ahora mágicamente irán solos a las elecciones próximas.

Las cosas se han puesto de un rojo oscuro para Danilo, quien parece ser, y a juicio de quienes lo conocen personalmente, una buena persona, quizá con buenas intenciones. Pero le ha tocado vivir una época extraña, militar en un partido que no es ni se parece al que él ayudo a formar en su juventud. Corrompido completamente. Le ha tocado aspirar en unas elecciones en las cuales él tiene que derrotar primero internamente a la traición, la envidia, el narcisismo patológico, y a un gobierno que lo está haciendo mal a propósito para hacerle daño. Lo del paquetazo social no es más que una trama para aguarle la fiesta a Danilo. Luego, si sale vivo de allí, tendría que enfrentar al PRD en las elecciones generales y a los demonios del gobierno que no solo se conformarían con enfrentarlo internamente, sino que emplearan todo lo habido y por haber para que este no le gane al PRD, porque el PLD/gobierno no pueden darse el lujo de que Danilo se convierta en presidente de la república, pues esto reduciría al actual presidente a un segundo plano, tanto dentro de su partido como ante el pueblo dominicano. ¡Eso jamás!, se escucha el grito desde el palacio.

A todo esto le sumamos el maleficio sureño. De los cincuenta y tantos presidentes (mal contados, pues en varias ocasiones tuvimos presidentes paralelos) que ha tenido la Republica Dominicana, cinco o seis han sido del sur. En el Sur se libraron las batallas de independencia. El Sur provee los generales de la república, pero es olvidado en las obras gubernamentales, en la inversión pública, y a la hora de elegir presidentes. Esto es un maleficio que hemos arrastrado toda nuestra historia republicana.