¿Izquierdos Humanos o Derechos Inhumanos?

SFMLo que está sucediendo frente a nuestras narices es algo aberrante y vergonzoso. El estado dominicano es un estado fallido, pues no es capaz de ofrecer lo básico a sus ciudadanos: salud, alimentación, trabajo, educación y seguridad pública. En estos renglones, que son vitales para la supervivencia como país, el nuestro ha quemado el examen con cero.

Es alarmante el número de casos de homicidio domestico, especialmente feminicidios. En una sociedad, cuyo sistema educativo está primero en la lista de los peores entre los países del área, se estimula a que la gente no comprenda a cabalidad acerca de los derechos humanos, los valores éticos y morales. Peor aun, cuando ésta ignorancia es incentivada desde el estado mismo como táctica para mantener a los ciudadanos ‘oscuros’ y así poder realizar sus fechorías (corrupción, dolo, etc.) y salir airosos ante la apreciación de un pueblo ignorante. La ignorancia es un arma al cual la clase gobernante le ha sacado bastante provecho, y ha sido así desde la fundación de la patria, pero que a los gobernantes de turno como que se les ha ido un poco la mano.

El presidente Leonel Fernández, experto en demagogia y fabulación, habla en Europa acerca de la seguridad jurídica que ofrece nuestro pais, motivando a los inversionistas europeos a trabajar en el país sin miedo a que, en medio de una hecatombe institucional, estos pierdan sus capitales. Esa misma seguridad que el presidente Fernández ofrece a extranjeros, le fue negada a una señora en Moca. Esta mujer fue donde el Ministerio Público en esta ciudad a solicitar el arresto de su concubino, ya que ella se sentía amenazada de muerte por él. Incluso, les mostró una herida que éste le había propinado. Ellos le negaron la protección a esa mujer quien eventualmente fue asesinada por su marido. En una sociedad organizada, esos miembros del MP debieron comparecer ante la justicia por su negligencia, la cual dio al traste con la vida de una ciudadana.

En Salcedo hubo una masacre, donde la Policía Nacional acribilló a 4 personas, incluida una embarazada que oraba dentro de una iglesia, porque protestaban por la muerte de un deportista de mano del chofer del senador de esa provincia, el cual, según los lugareños fue sacado del país para no ser presentado ante la justicia. El caso pasó al libro del olvido. No ha habido garantía jurídica para los familiares de estas víctimas, quienes claman justicia.

En San Francisco de Macorís, un raso policial fue apresado por matar por la espalda a un ciudadano, mientras que 23 agentes de la institución del desorden público, irrumpió (asaltó) el palacio de justicia para secuestrar al acusado en un acto insólito. Aquí lo que ha habido ha sido traslados, y nadie ha sido remitido a la justicia por asaltar un palacio de justicia, ni por robarse un preso.

Las crónicas noticiosas dominicanas a diario destacan asesinatos de todas índoles, como si ya la vida no valiera en nuestro querido país. Como si cualquier ser humano se sintiera con el derecho de cegar la vida de otro ser humano. Ningún ser humano tiene el derecho de disponer de la vida de otro ciudadano. El derecho a la vida es el primero que tiene que garantizar el estado, y evidentemente esto no está sucediendo, porque quienes nos gobiernan están demasiado ocupados en acumular para su bienestar. Pobre país. Pobres ciudadanos dominicanos. Pobre de nosotros.