Ayer

<SAMSUNG DIGITAL CAMERA>

Ayer viniste a mí sin que te viera,
como en aquellos viejos tiempos
en que te dibujaba caricias tiernas
con mis labios por todo tu cuerpo.

Ayer me dijiste sin que te escuchara,
me susurraste al oído cosas bellas.
Me pediste que del cielo te bajara
una, dos, cuatro, cinco estrellas.

Ayer, sin lugar a dudas fue hermoso,
pues dijiste que me amabas ese día
como no le amas a nadie en esta vida,
así que te abrace confiado y tembloroso.

© Robin Santana – 1989

Cincuenta versos

Cuando niño quise escribir el poema más largo de mi existencia
de muchas bellas estrofas y hermosos versos extensos.
Quise, en particular, escoger un tema para mi poema
y en ese preciso momento comenzó mi gran problema,
pues buscaba de que escribir y que tendría que ser intenso.
Quise escribir de rosas bellas en jardín soleado de primavera
y esas rosas se marchitaron en mi mente antes de ser plantadas
en el papel con pétalos de rimas, porque no encontré a la amada
para dedicárselo, y me puse triste, fracasado en la primera.
Pero mi empeño por escribirlo era tal que no juego de niño me saciaba
así que, sin ilusión, sin amada, seguí con mi empresa de escribir
y pensé, ¿Por qué no escribir un poema sobre los montes y colinas,
sobre los verdosos pechos de la tierra que se inclinan hacia arriba
para alimentar nuestra existencia, con aire fresco, el vivir?
Pero no, los machetes y hachas empezaron a derribar los bosques
de los cerros, la naturaleza siendo mutilada para la siembra
y el arado acabó con mis deseos de crear una oda a los montes
y entristecí. Temí que llegaría a viejo sin escribir mi poema largo
de muchas estrofas bellas e intensos versos bellos y largos.
Me consterné tanto, que aun ya viejo siento que la voz me tiembla.
Pero me recuperé y decidí perseverar, pues es el valor de los hombres
no dejar nada a medio acabar, ni olvidado para siempre en un letargo.
Se me ocurrió escribir mi poema sobre mis amigos y pensé
que los amigos son importantes y peculiares, diferentes, sé
que mal podría yo ponerlos a todos en un solo juego verbal
pues sería una ingratitud de mi parte, apresurarlos a todos juntos,
porque los amigos son más que eso, una extensión de uno mismo,
el otro yo fuera de mí, por lo que entremezclarlos no sería justo;
porque cada amigo merece su propio poema que abarcase
su sola existencia y relación, que es única y especial.
Entonces quise escribir sobre el amor, del amor, para el amor,
pero hay tantas cosas que se pueden escribir de este sentimiento
que nos hace pensar menos en uno que en los demás
que no sabría con certidumbre por dónde empezar.
Así que decidí empezar con el amor mismo, el propio amor
sin temor a terminar de ninguna manera en arrepentimiento.
Pero el amor tiene sus épocas, sus estaciones.
Cuando pensé por primera vez en escribir, mi amor se manifestaba
de otras formas, pero al crecer y ver la vida con los claros ojos,
de la realidad, de la vida y sus vacilaciones,
entonces supe que, de diferentes maneras y formas,  se amaba
y que no había una forma concreta para definirlo.
Y así empecé mi poema de estrofas muchas y extensos versos
y no me arrepiento, pues escribí que su mirada cegaba la mía
como fuerte luz que dilata mis pupilas y paraliza la vida,
con enérgico abrazo de calor y de sudor ajenos que huele a agrado
y que humedece mi cuerpo con placer de arriba abajo.
Escribí sobre el sentimiento que puede paralizar las agujas
de un reloj que oscurece ante las siluetas, la bulla
que alborotan a los esquizofrénicos enamorados.

El edificio mas importante de Nizao

HCreo que una vez hablamos de esto, pero es bueno siempre reiterar para que las nuevas generaciones recuerden y sepan que las cosas que ellos ven a diario no bajaron del cielo.

El edificio más importante de Nizao no era el ayuntamiento, sino el Local del Partido Dominicano, que lucía imponente, quieto, limpio, organizado, con sus ceras altas, más altas que la calle y sus columnas gruesas, más fuertes que las de la Oficinas Municipales. Vale destacar que el PD era más organizado, estructuralmente que los partidos modernos y, al ser partido único y obligatorio, mucho más grande en proporción con la población que cualquier partido de hoy. Los alcaldes pedáneos eran los encargados del PD en sus comarcas, mientras que en Nizao, en funcionario de mayor rango era un banilejo de apellido Landestoy.

Tras la muerte de Trujillo, el Partido Dominicano fue disuelto y sus locales destinados a otros usos. En Nizao se instaló un dispensario medido. A principio de la década de los 80, el gobierno del Fenecido Antonio Guzmán, en cooperación con la Shell Corporation, remodelaron el Dispensario y lo re-bautizaron con el nombre de Sub-Centro de Salud Nizao, cuyo nombre lleva hasta el día de hoy. Fue ampliado una vez más durante el gobierno de Leonel Fernández.

Dionicio Campusano, el poeta popular

image

En todas las épocas, así como en casi todos los poblados, han habido personajes de un talento que trasciende su formación académica, y que dedican tiempo para hacer artes, ya sea plásticas o visuales, música, así como tambien literatura.
De esos hemos tenido muchos en República Dominicana, y Nizao no es la excepción. Contamos con el poeta popular, conocido en el mundo de las redes sociales, vehículo en el cual nos hace llegar sus creaciones, como Dionicio Campusano o Campusano Dionicio. El creador de un sin número de poemas a los cuales él llama “denbow”, y quien dice vivir en Haina, es un enamorado empedernido, amigo del ron y seguidor del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), aunque a veces se le salen sus piropos hacia el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por lo que tambien es a veces medio pirata.
Es una especie de Juan Sánchez Lamouth, en cuanto a su capacidad inspiradora y para crear versos de un minuto a otro, pero a diferencia de famoso poeta capitalino, con escaso concimiento de las reglas de la lengua española.
Cada día nos deleitamos con sus ocurrencias y buscamos sus versos en su página de Facebook, que es por donde publica sus creaciones literarias.

Mis ojos velados

Veo los caminos anchos, estrechos,
el cielo despejado, lo veo nublado.
La angustia tiene mis ojos velados,
y la desilusión quiebra mi pecho.

No es que haya perdido la fe,
es que las vicisitudes del alma
me impiden cada vez ejercitarla,
pero mi Dios me da fuerza, lo se.

Iguales todos

DSC_0091

Tu grandeza radica en tu propia pequeñez.
Es la humildad la que eleva la estatura
de este pequeño ser de Dios criatura
y la lleva al tamaño de la tierra y su redondez.

¿Por qué tanto te afanas oh finito ser?
¿Por qué te preocupas por engrandecer
si con cada esfuerzo lo contrario sucede,
pues poco a poco vas perdiendo el querer?

El fin del camino

Heme aquí, parado frente al horizonte
con la vista hacia donde muere el camino
que no es más que la vida del hombre,
su legado, su trayecto, su destino.

Intensamente observo que se pierde
donde la tierra se une con el cielo,
donde el cielo en tierra se convierte,
o en cielo se convierte en suelo.

Ahí para todo, todo se detiene,
pues no hay un más allá después
de esa línea difusa que es, será y fue
el fin de todo cuanto viviere.

En este preciso espacio/tiempo
en que las energías se han agotado
en que el tiempo no ha sido acumulado
y la esperanza no lo es más,
pues el camino que una vez fue largo
ya lo vemos terminar.