Un error común, una necesidad común

El país se encuentra en momentos críticos. Nosotros, sin darnos cuenta del colapso inminente, estamos, cual Sodoma y Gomorra, bailando y bebiendo. Estamos tan drogados con las locuras del momento, que no nos detenemos a pensar, a analizar acerca del rumbo que hemos tomado y hasta dónde nos llevará. Es el momento lo que importa, la banalidad, la ley del mínimo esfuerzo como se ha dicho tanto, la vida light. Es mas facíl hacer fraude que esforzarse; es mas fácil emborracharse que encarar o enfrentar responsablemente un problema; es mas fácil decir “hoy se bebe” que empoderarse y exigirles a nuestras autoridades que trabajen para el futuro, que sean mas transparentes en el manejo de la cosa pública y que sirvan. Y en el peor de los casos, quienes incentiban esta vida equivocada que llevamos, se convierten en nuestros héroes, nuestros ídolos y modelos a quienes queremos imitar en el amplio sentido de la palabra. No cuestionamos al corrupto, pues a la larga es una persona inteligente que aprovechó su tiempo y “salió con algo”. Contrario al honesto, que es el tonto o pendejo. Asi pensamos. Pero no deberia ser asi.
Estamos sumamente ocupados en ” disfrutar la vida” que terminamos perdiéndola sin darnos cuenta, pues a la larga no es vida la que estamos viviendo, donde una gran parte de la población no tiene con que satisfacer sus necesidades básicas, ni siquiera el derecho a un empleo digno.
¿Por qué los corruptos encuentran tantos defensores? Porque a la larga pensamos igual a ellos, y nos da envidia de que ellos sean los que están corrompidos y corrompiendo y no nosotros. Porque, repito, los corruptos son nuestros héroes, nuestros líderes, nuestros modelos, por eso los defendemos, y si hay que matarse por ellos, pues lo haremos. Asi piensa nuestro pueblo. ¡Cuán equivocados estamos! Lastima que cuando nos demos cuenta, ya no tendremos estado, sino que seremos un grupo de personas ‘viviendo’ en un mismo pedazo de tierra, tipo Haití, entonces, quizás, recapacitaremos y querramos salvar lo que ya estará perdido.
Este país inverosímil, como escribiría Don Pedro Mir Valentín, donde políticos corruptos y arrogantes andan aspirando a desgobernar de nuevo, con la frente en alto como si fueran serios, pues no tienen ni siquiera una onza de vergüenza.
En este mismo país, es que la justicia es parcial, y se imparte dependiendo del color de la bandera del imputado. La agresión no importa, lo que importa es la militancia del acusado.
Este es el mismo pais donde se construyen escuelas a diario, pero que la educación cada vez es peor. Donde se gradúan profesionales, pero no se crean empleos. Donde se crean leyes a diario, pero no se cumplen las existentes.
Este pais, Republica Dominicana, donde todo el que quiere poder crea un partido para joder, pues el progreso y gobernabilidad no son parte de sus agendas.
Este es mi país, donde acusamos a los gobernantes de malos, pero cada cuatro años vamos y votamos por ellos.
¿Debemos seguir siendo los mismos borregos de siempre?
Yo creo que no.

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