A los santos del municipio

Todo comerciante desea vender sus productos. Las grandes marcas contratan a buenas agencias publicitarias para anunciarse. Las publicitarias hacen las realizaciones comerciales resaltando las mejores cualidades de los productos, apelando a la conciencia del consumidor. La competencia hace lo mismo.

Se da el caso de que algunas publicitarias tratan de anunciar los productos de sus clientes publicando las deficiencias de los de la competencia, en vez de las virtudes de los suyos. Como lo que es igual no es ventaja, si el otro hace lo mismo, entonces el fin no sería más que una fiesta de monos. De esa manera se irrespeta al personaje más importante: el consumidor.

En política sucede lo mismo. Los partidos no solo se conforman con vender el buen perfil de sus candidatos, sino que apelan a propagar la mala imagen de sus contrarios; a veces involucrando a personas que ni siquiera están en las boletas. Esto es normal, pero a veces se llega a tal grado de bajeza que lo único que se hace es crear rencor, odio, resentimiento entre compueblanos cuyos objetivos deberían de ser de causa común.

Los partidos políticos son el reflejo de la sociedad misma y por consiguiente están compuestos de todas clases de personas que cohabitan en la comunidad. No pretendamos creer que hay partidos compuestos por los malos, sinvergüenzas, charlatanes y los corruptos del pueblo; mientras que por el otro lado, se encuentran los serios, honestos y responsables de nuestra sociedad. No, eso no existe.  Cada partido está conformado por una mezcla de todo lo anterior. Es de esa forma en que están compuestas las comunidades, y si hay santos y diablos en ellas, también los hay en los partidos políticos.

Así que, como tanto los UNOS  como los OTROS se comprometen durante la campaña electoral a ayudar o trabajar para el desarrollo de la comunidad, de esa misma manera deben de pensar después de las elecciones, sin importar el resultado de las mismas. Lamentablemente eso no es así. Si los resultados dan como ganadores a los UNOS, entonces los OTROS se pasan cuatro años haciéndoles la vida imposible. Y si por el contrario, ganan los OTROS, entonces los UNOS hacen lo mismo. Entonces, ¿Cuál es el fin de los políticos? ¿Entorpecer el desarrollo de la comunidad? ¿Cuál es la idea de pasar meses y hasta años en campaña electoral, recitando discursos y comprometiéndose ante la ciudadanía con defenderla y trabajar en favor de ella y luego cambiar de actitud despues de un revés electoral?

Meses de campañas proselitistas ofreciéndose como los personajes más interesados en el progreso de la comunidad y luego cuatro años haciendo lo contrario –entorpeciendo ese desarrollo por el cual se habían comprometido trabajar.

Ya es tiempo en que la comunidad abra los ojos y les exija a los santos de la política local que dejen ya de cantar la misma canción y se pongan a trabajar para ayudar a las autoridades municipales a echar el municipio para adelante, pues si la meta es que el municipio progrese, entonces no importa desde donde se trabaje: desde las graderías o desde el terreno de juego. Cada quien tiene un rol que asumir y de no hacerlo, la historia nos juzgará.

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